UN SISTEMA DE CRIANZA RESPETUOSA HACE LA DIFERENCIA EN LA ADOLESCENCIA 

Muchas veces los adolescentes ponen a prueba la tolerancia y capacidad de regulación de los adultoscuando en el día a día tienen que tratar con chic@s aparentemente conflictivos, ya sea en casa como padres o en la escuela como alumn@s o como cuidadores primarios.

Conforme los niñ@s van creciendo y llegando a la adolescencia pareciera que pierden todo “el encanto” que de pequeñ@s mostraban. Empiezan a mostrar actitudes desafiantes y rebeldes que parecen no tener motivo ni razón, algun@s otr@s parecen ensimismarse tanto, que poco les escuchamos las palabras.

Uno y otro extremo requieren de nuestra atención y dedicación. No podemos permitirnos desistir en intentar estar atentos a las señales de enojo, aislamiento, desafío o indiferencia que un adolescente presente, o auto convencernos de que ya no nos necesitan más o que es tiempo de dejarlos a “su aire” sin acompañamiento cercano.

Esos comportamientos, no los manifiesta por que sí, ni sin motivo! 

Detrás hay algo, que sumado al descontrol hormonal y la etapa de neurodesarrollo en la que se encuentran, les está alterando y llevando a actuar sin control.

Quizá saben o perciben que no hay nadie lo suficientemente cerca de ell@s para guiarlos y atender sus picos de humor y la cantidad de emociones y dudas que la etapa conlleva, o bien, saben que tienen cerca a quien, o les juzgará todos y cada uno de sus pensamientos y emociones, o, a todo les dirá que SÍ con tal de no perder la aceptación del adolescente. 

Es como si en esta época, los adultos que rodeamos a los jóvenes viviéramos demasiado preocupados y ocupados de no perder la “amistad” con ell@s, aunque de por medio esté su formación e integridad. Parece más importante seguir siendo “aceptados”, o ser las mamás, papás o cuidadores más geniales para ell@s y sus amig@s, que prestar atención a los riesgos, necesidades emocionales y establecer límites que procuren su bienestar.

todo va bien hasta que algo se sale de control y l@s adolescentes empiezan a caer en conductas extremas. Entonces es cuando comienzan los cómos y por qués si a todo les daban chance y toda la confianza les daban….Lo único que se nos olvidó fue mantener y alimentar, desde nuestro rol, la CONEXIÓN para brindarles la seguridad que se requiere para establecer y alimentar los vínculos de apego seguro que los fortalezca, dónde la crianza respetuosa pueda continuar su cauce en esta etapa, manteniendo el acompañamiento en el desarrollo de habilidades socioemocionales y darle el soporte para comprender los riesgos propios de la etapa y que, en el paso de la vida, por cualquier camino que decidan tomar, tendrán que esforzarse para lograr lo deseado y las metas que se fijen. 

Si al ir creciendo, solo tienen adultos permisivos que quieren permanecer a su lado como los mejores amigos, o sumamente autoritarios o coercitivos, crecerán enfrentándose continuamente a un nivel de exigencia que no sabrán manejar y los llevará a tomar decisiones equivocadas por buscar el camino que sea más fácil, aunque sepan que el resultado pueda no ser conveniente o los ponga en riesgo. 

Lo saben, pero no pueden controlarlo porque nunca desarrollaron la capacidad para regularse y menos la tolerancia, para saber esperar antes de tener todo en el tiempo, forma y momento que ell@s requieren. 

Hoy, mientras son adolescentes y nos ocupamos sólo de parecerles los más buena onda, pareciera que no es tan malo y habrá quiénes hasta presuman que van de lujo con ell@s, pero pronto, al brinco de la siguiente etapa de desarrollo, nos veremos exigiéndoles por lo que no supimos enseñar, reclamándoles su intolerancia a la frustración cuando nunca nos detuvimos a co regular sus emociones, a establecer con amabilidad y firmeza límites que los protejan y formen y desesperándonos por su apatía y su poca capacidad de decisión cuando tropezamos su aprendizaje al querer niñ@s obedientes acostumbrados a siempre recibir de nosotros el qué, cuándo y cómo conducirse y realizar cualquier actividad.

Un sistema de CRIANZA RESPETUOSA aplicado permanentemente y nunca a conveniencia de la situación, con convicción, constancia, permanencia, bien establecido, estructurado  y adecuado a las características, necesidades y etapas de tu familia, HACE LA DIFERENCIA. Los formarás con mayores herramientas. Les enseñarás habilidades que les permitan crear un auto concepto e identidad segura, equilibrada y respetuosa consigo mism@ y con su entorno.  

No temas a no ser “su mejor amig@“, tu figura y tu rol es más trascendental, que digan y renieguen, valida sus emociones, conecta, co regula mientras generas un vínculo de apego que los haga sentir segur@sy acudan a ti. 

Pronto, podrás decirte a ti mism@: “qué bien lo hicimos!”, mientras l@s ves triunfar!